Un hombre ciego desde hace 40 años recupera parte de la vista gracias a una pionera terapia. El paciente fue sometido a un tratamiento que consistió en la «inyección en el ojo de un adenovirus que contenía la proteína fotosensible de un alga».

La ciencia viene dando saltos cualitativos que resultan asombroso. Desde la bioimpresión de un páncreas para curar diabéticos hasta esta noticia revolucionaria. Y todo deja entrever que es tan solo el comienzo de un nuevo mundo.

La pandemia ha transformado la vida de cada habitante en el planeta, obnubilando algunos puntos del mundo en que vivimos. Es incuestionable que es un tema prioritario, pero no es lo único que sucede en el mundo, y esta noticia lo deja entrever.

Se trata de un hombre que, después de cuarenta años ciego por una enfermedad neurodegenerativa, ha recuperado la vista parcialmente gracias a una terapia optognética. «El tratamiento consistió en la inyección en el ojo de un adenovirus que portaba una proteína fotosensible procedente de un alga y unas gafas especiales», según informa Niusgeek.

El tratamiento consistió en la inyección en el ojo de un adenovirus que portaba una proteína fotosensible procedente de un alga y unas gafas especiales.

Niusgeek

Se trata del primer caso de recuperación parcial de la visión en un paciente ciego tras una terapia optogenética. Una técnica desarrollada a comienzos del siglo XXI. La misma «se basa en la manipulación de proteínas microbianas fotosensibles y de células a través de la luz».

Hombre ciego recupera la vista tras 40 años: ¿Cómo se logró?

El estudio que publica Nature Medicine está firmado, entre otros, por científicos de la Universidad de la Sorbona (Francia), la Universidad de Pittsburgh (EE.UU) y la de Basilea (Suiza).

El hombre de 58 años que vive en París «pudo localizar, identificar y contar diferentes objetos utilizando el ojo tratado mientras llevaba las gafas. El hombre no podía detectar visualmente ningún objeto antes de la inyección ni sin las gafas después de la misma».

El equipo inyectó en uno de los ojos del paciente un vector asociado a un adenovirus que portaba información genética, la cual codificaba una proteína sensible a la luz llamada canalrodopsina ChrimsonR, que se encuentra en algas brillantes de la naturaleza.

El Español

«Adaptarse al uso de las gafas lleva su tiempo» y, al principio, el paciente «no las encontró muy útiles, recordó Sahel, pero tras unos meses empezó a ver las rayas blancas de un paso de peatones y, tras varias sesiones de entrenamiento, fue capaz de reconocer otros objetos, grandes y pequeños (EFE). 

Este es el primer paso de una investigación que puede transformar la vida de millones de personas.

Fuentes: Niusgeek / El Español / EFE / Plano Informativo

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