Rivadavia el fundador de la deuda externa en argentina

El empréstito Baring, contraído en 1824 se terminó de pagar en recién a comienzos del siglo XX y sus intereses en 1947, unos 120 años después durante la presidencia de Perón. Esta es la historia de Rivadavia, el fundador de la deuda externa en argentina.

Entre 1820 y 1824, Bernardino de Rivadavia fue ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno del general Martín Rodríguez.

Durante su mandato fue el encargado de gestionar el «Empréstito Baring», considerado el primer préstamo o toma de deuda externa de la historia argentina.

Lo más curioso es que el dinero «tuvo dudosos destinos» y fue devuelto en su totalidad recién durante la primera década del siglo XX y sus intereses terminados de pagar durante la presidencia de Juan Domingo Perón, unos 120 años después.

Por eso, no cabe la menor duda en afirmar que Rivadavia fue el fundador del libre mercado y la deuda externa en la Argentina.

La deuda no fue ni es sólo un instrumento de expoliación financiera, sino también un instrumento de dominación política de los países centrales para con los países periféricos. Fue este el inicio de una saga de saqueo, corrupción e inequidad para el pueblo argentino».

Museo de la Deuda

El empréstito Baring Brothers: el inicio del modelo de libre mercado y deuda externa en Argentina

Durante su gestión como ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la provincia de Buenos Aires consiguió que la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires sancionara una ley que permitía «negociar, dentro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real» (el 19 de agosto de 1822).

El argumento para pedir el préstamo fue el supuesto propósito de construir un puerto, fundar ciudades y dar aguas corrientes a Bs.As. (nada de eso se hizo finalmente).

La Gazeta

La normativa establecía que «los fondos del empréstito debían ser utilizados para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Carmen de Patagones. Además debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires».

Un préstamo que se perdió en el camino

De esta manera, el 1 de julio de 1824 se realizó con la Banca Baring Brothers el primer empréstito de la historia de Argentina.

El mismo era por un total de 1.000.000 de libras esterlinas. Sin embargo, de su total, a la Argentina tan solo llegarían 700.000 libras aunque en realidad terminaron llegado unas 570.000 libras esterlinas. Es decir, cerca del %50 menos del crédito total.

«El 15% de diferencia de colocación representó 150.000 libras, de ellas el consorcio en su conjunto se llevó 120.000 libras en carácter de comisión, y los 30 000 restantes fueron para Baring (…) Al final, del millón de libras que totalizaba el mismo, solo llegaron a Buenos Aires unas 570 000, en su mayoría en letras de cambio y una parte minoritaria en metálico».

Y para peor: se incumplieron los fines aparentes para los cuales se tomaron los préstamos. Es más según el economista Jorge Garguero: «Se proyectaban obras de infraestructura, colonizaciones, algunas industrias. En el caso del Baring, debía financiar una obra portuaria en Buenos Aires y otras muchas, que la historiografía dominante inscribe en el ideario rivadaviano. Pero, en realidad, con ese crédito empezó por financiarse la importación de manufacturas inglesas, incluyendo material bélico, que el país no podía pagar porque no generaba exportaciones».

Hipotecando suelo nacional…

Lo peor de todo fue que no solo se tomó la deuda, sino que se puso las tierras de la Nación como garantía de pago. Algo muy similar a lo que sucedió en 2018, cuando se tomó la deuda más grande de la historia del FMI y se puso a los recursos natural del país como garantía por decreto:

«Rivadavia garantizó el pago de esa deuda con las tierras públicas de Buenos Aires (Ley de enfiteusis). Posteriormente extendió la garantía hipotecaria a todas las tierras públicas de la Nación. (“quedan especialmente afectadas al pago de la deuda nacional, la tierra y demás bienes inmuebles de propiedad pública cuya enajenación se prohíbe”).Ya no pudieron venderse tierras públicas con fines de colonización».

El pago de la deuda, un negocio redondo

Sobre el pago final de dicho empréstito se sabe que se terminó de pagar a principios del Siglo XX. Sin embargo, sus intereses los finalizó de abonar Juan Domingo Perón durante su presidencia en 1947. Es decir, 120 años acarreando deudas que generaban dependencias.

«Este canceló en ese momento toda la deuda externa. Esto le permitió declarar con toda solemnidad la ‘independencia económica’ en la Casa de Tucumán. Así quedaban clausurados simultáneamente los dos grandes ciclos anteriores de endeudamiento: el de la Baring y el de la Generación del 80. Pero casi de inmediato, el Estado argentino reinició la acumulación de deuda externa, aunque en un comienzo por montos pequeños (con el FMI en 1955)».

Jorge Gaggero, economista

Para principios del siglo XX, ya se habían pagado cerca de 4.800.000 libras esterlinas, es decir casi cinco veces el monto nominal inicial (que era de 1.000.000) y cerca de 8,64 veces el monto recibido (que fue de solo 570.000).

Así, la deuda externa se convirtió, desde un principio, en uno de los principales condicionantes del desarrollo nacional y en un obstáculo importante para la toma de decisiones políticas autónomas por parte de los gobiernos argentinos.

Jorge Gaggero, economista

Sin embargo, cabe resaltar que no solo Argentina se endeudó en aquellos tiempos. Entre 1822 y 1826, las colonias españolas se endeudaron con Londres por la suma de 20.978.000 libras, habiendo Inglaterra desembolsado una suma real de solo 7.000.000 de libras. Es decir, al igual que en el caso de la Argentina, el dinero «se perdió en el camino».

Por esto y mucho más, es necesario comprender que Bernardino de Rivadavia fue fundador del modelo de deuda externa en Argentina. Aunque el sillón presidencial lleve su nombre, parece que sus intereses apuntaban hacia otra parte.

Fuentes:

Fotos: Wikimedia /pixabay

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