No existe el bien, ni el mal. Todo está en cómo percibo el mundo.

No existe el bien, ni el mal. Todo es una cuestión de cómo se observe, todo. Según cómo lo vea, lo perciba y sienta será el mundo un pantallazo de luz o una rotunda oscuridad. Nada puede ser todo y todo puede ser nada. Un pájaro puede ocultarse o cantar en la oscuridad de la noche. Un problema puede derribar el mundo o ser la puerta a una nueva dimensión.

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