Se cumplen 204 años desde la firma de nuestra independencia un 9 de julio. Sin embargo, tras dos siglos uno no puede evitar preguntarse: ¿somos realmente un país soberano e independiente?

Más allá de las chicanas partidarias y de politiquería que sería muy fácil de resaltar por las acciones concretas; lo cierto es que pensar en la independencia de Argentina en un 9 de julio, no es nada fácil. Y no lo es porque ser independiente implica ser soberano, tomar decisiones de manera íntegra, sin incidencias, haciendo lo que el país necesita.

Sin embargo, no siempre ha sido así. Desde muy temprano, como siempre lo repito, se crearon nuevos mecanismos para garantizar que el país y la región se vean atados a los lazos del colonialismo. Una fase de nuestra historia que pareciera terminar en los papeles, pero que en realidad simplemente cambio sus herramientas y sus metodologías.

Quizás por ello, el pronto endeudamiento de Bernardino de Rivadavia sobre un dinero que nunca llegó y que tardamos casi 100 años en pagar. Tal vez por eso, el sillón presidencial lleva su nombre.

Y tomo ese ejemplo, porque el endeudamiento ha sido y es una de las formas más comunes de garantizar que un país haga lo que le dicen. Así como también, resulta vital para estos centros de poder evitar que dichas repúblicas no logren nunca pagar sus deudas. El negocio está en los intereses y en la toma de decisiones.

Y es algo que se mantuvo en la historia. Luego de la supuesta abolición de la esclavitud -digo supuesta porque también cambiaron las maneras- se dictaron supuesto que hablaban de la libertad y un sin fin de valores que no se han visto reflejados en la realidad luego de la conferencia de 1880.

En el medio de todo eso, surgió nuestro país. No lo hizo de manera aislada, mucho menos por la cantidad de riquezas que nuestro suele posee. Riquezas que hasta hoy continúan descubriéndose, las cuales hasta hoy continúan hipotecándose por el endeudamiento.

¿Realmente logramos romper las cadenas? ¿el león cayó rendido a nuestras plantas? ¿o la censura en nuestra canción patria es parte de este entramado internacional de dependencia? ¡Ojo! Acá hay muchos que son responsables de ello.

Desde Rivadavia a Roca, desde Uriburu a Ongania, desde Videla a Macri. Lo curioso es que siempre utilizan discursos similares basados en la dialéctica, en el odio, en la toma de una posición dicotómica donde se busca justificar la eliminación del otro. Los bárbaros durante Julio Argentino Roca. De radicales y anarquistas durante Uriburu. Los subversivos durante Ongania y Videla. De peronistas durante Macri.

Pero siempre son chivos expiatorios. La persecución desde tiempos de Cisneros ha ocupado una manera de garantizar que un sector muy pequeño se asegure continuar siendo la colonia que provee al centro. Garantizar que seamos una periferia para unos pocos.

Siempre pujando por un país con educación para pocos, derechos para pocos. Porque la esclavitud de los morochos, indios, gays y todo aquel que no represente los valores de ese prehistórico “centro-periferia” no pueden ser más que exterminados. Ideológica, política, económica e -incluso- físicamente.

Por eso la pregunta en la reflexión: este 9 de julio logramos ¿204 años de independencia? ¿San Martín, Belgrano, Güemes, lograron conseguir el sueño de una Argentina libre? ¿Bolivar triunfó en la construcción de una identidad que nos una como latinoamericanos? ¿o seguimos siendo una colonia que depende de las decisiones de un juez municipal de Nueva York? ¿de las acciones y bonos de una empresa radicada en otro país? ¿las negociaciones de un grupo al que llaman “fondos buitres”?

Solo puedo decirle que la soberanía se logra con independencia económica y justicia social. Dos banderas que se encuentran en nuestra constitución pero que el odio -como herramienta de dominación cultural- han permitido que se construya la idea de que somos un país de mierda, que lo de afuera es mejor, que “en Europa no pasa esto”. Todas ideas para mantener el mismo estatus social de los Cisneros, Rodriguez Larreta, Anchorena, Pereyra Iraola, Graciarena, Martínez de Hoz, Videla, Blanco Villegas, Peña Braun.

Por eso es dificil hablar de sueños de la libertad cuando hace solo cuatro años, el ex presidente de la Nación le pidió disculpas al rey e España por independizarnos. Es dificil creer en la independencia cuando piden el préstamo más grande de la historia y el primer pago del FMI llega el día de la bandera. Que fugaron toda la deuda y nos dejaron los papeles de una deuda a 100 años. Es dificil creer en la independencia luego de 4 años de reivindicación de dictadores pro-centro, de ideas “de volver al mundo” sin vivir en él. Del odio como forma de gobierno.

Hoy, es dificil pensar en la Argentina de la independencia, del 9 de julio con que soñó San Martín. A pesar de que parece haberse terminado, las consecuencias siguen vigentes. Las decisiones las quieren tomar en Nueva York. En España. Siempre buscan que sea en otro lugar, menos aca.

Pero el camino aún no termina, porque -aunque lo han intentado desde el primer día-, somos muchos los que realmente amamos estas tierras y no nos han vencido.

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