Analizando las PASO: la carta de Cristina

Tras las PASO hay mucho para analizar, la carta de Cristina es una de ellas. Principalmente por la cantidad de especulaciones y lecturas secundarias expresadas que en misma no se ven.

Si existe algo en este país es el poder de especular más allá de lo que las palabras dicen, así que -de manera responsable- se realizó una lectura completa de la carta de la vicepresidenta. Y aunque hay críticas explicitas (y necesarias), la división de aguas es más un efecto mediático que algo que suceda en el interior del frente.

Leí la carta de Cristina de manera detallada y saqué algunas conclusiones:

1. El nivel de operación política mediática en este país se ha vuelto insoportable.

2. Criticar es lo que hace crecer a un individuo, un grupo y una sociedad. Justamente es lo que se espera que haga la gestión anterior (aún cuando ganó las elecciones, no los votaron realmente…sino más bien fue «voto bronca»).

3. Que Cristina critique abiertamente al presidente es sano para la democracia popular y partidaria. El peróxido es una coalición donde conviven cientos de miradas distintas. Los une el peronismo.

4. Alberto Fernández ha tenido que soportar agresiones desde antes de asumir (mirase las entrevistas que le hicieron TN, Majul y cia). A la hora de tomar decisiones definitivas se ha visto sometido a un aparato desestabilizador en todos los ámbitos (desde la economía hasta la compra de vacunas, mire y recuerde quienes lideraban las marchas antivacunas).

5. Cristina lo dice de manera explicita: «Fui, soy y seré peronista». Mientras en el interior del Fente de Tod@s haya gente que se «baje el precio» con mensajes «antiK», en noviembre el resultado no va a cambiar. El kirchnerismo es una parte troncal del peronismo. Ella sostenía de antemano que se iban a perder las elecciones.

6. En los medios se habla que Cristina y Alberto no se hablan. Pero en la carta pone de relieve más de 20 reuniones privadas y la última fue el martes 14/09. Es decir, otra construcción discursiva.

7. Crítico abiertamente que haya «un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz». Y fue un gran acierto que este haya renunciado y reemplazado.

8. Crítico las operaciones que desvirtuan las informaciones y acciones buscando desgastar al gobierno (la pelea entre Alberto y Cristina es una de ellas).

9. Resaltó «fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente» y pidió que se no relance  su gobierno.

10. Resaltó la situación mundial y lo que hacen los Estados: «No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia.».

11. Remarcó su lealtad con el Frente de Todos: «Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo».

12. Llamo a que el Presidente honre lo que piensa y actúe en consecuencia.

13. El resto son meras especulaciones.

14. La doctora sigue siendo el cuadro político más indiscutido de la Argentina. La puede odiar, amar pero jamás serle indiferente. La Argentina pospandemia no es para el odio pero tampoco para la tibieza.

Una reflexión personal

La carta de Cristina y sus lecturas especulativas evidencia algo que se repite en la historia nacional. En los años 70s, previo a la dictadura militar, se instalo una idea que dividía al peronismo. Se le bajaba al precio a unos y a otros. En el medio un golpe militar se hizo con el poder y el modelo neoliberal de Martinez de Hoz se hizo con el país. Aún pagamos sus consecuencias.

Curiosamente el empresariado y la clase política que se beneficio y apoyo abiertamente ese gobierno dictatorial son los que hoy propician la división en el peronismo. Una especie de moiseismo para dividir las aguas del río de la plata.

El contexto mundial donde los movimientos fundamentalistas, ultraderechas, golpes de Estado tradicionales y en formato nuevo se suceden en el mundo.

Lo cierto es que la oposición que hoy ganó las elecciones no ha realizado una sola propuesta más allá del odio al peronismo. Y dentro del peronismo, en el tiempo que más unidad demanda… hay sectores que buscan revivir ese moiseismo setentista. El miedo al comunismo como bandera evidencia que lo que le digo no es una locura.

Lo cierto es que vivimos en el siglo XXI y por suerte la democracia sigue viva. Habrá que esperar hasta noviembre para ver qué pasa. El resto son meras especulaciones.

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