Reflexiones, Justicia,

Tras mas de 70 días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio o “cuarentena”, el desgaste psicológico en la sociedad es algo insostenible. Incluso, es admirable la capacidad de aceptación que nuestra sociedad tuvo para acatarlo. Cerca del 80% de la sociedad respetó realmente el aislamiento. Sin embargo, la “infectadura” surge como respuesta opositora.

Desde algunos sectores han empezado a surgir consignas tan insólitas como preocupantes con una finalidad: que la gente salga a las calles. Como pidiendo -en un escalofriante grito silencioso- que en el país haya más muertes.

Falsa pandemia, Comunismo, argenzuela, Soros, 5G, antivacunas, Nuevo orden mundial, Cristina es el virus, infectadura, son algunas de las consignas de un novedoso grupo que mezcla todo y que va tomando fuerza bajo una idea preocupante: la anticuarentena.

Se muestran ajenos a la realidad, niegan lo que todos hemos visto en el mundo, sostienen que todo es falso.

Pero lo curioso es que esta gente no esta en la calle porque si. De alguna manera todas esas consignas fueron aglomeradas. Y pensando un poco, uno descubre que hay un sector que gesticula y le da fuerza al mismo. Primero empezó con referentes, después se empezó a desdibujar.

Por ejemplo, andando por las calles de San Luis, un cartel con la consigna “Falsa pandemia” y “Falsa pandimia” se puede ver a lo largo de la calle ituzaingo desde la calle 9 de julio hasta la avenida España con la clara intención de difundir el mensaje de la supuesta infectadura.

Parece casualidad,pero no lo es. Quien hizo eso no es parte de ese movimiento ingenuo y conspiranoico que ha salido a las calles. No. Alguien orquestó eso para que el cartel sea visible en las 4 calles principales de entrada y salida de la ciudad. Con un objetivo. Es el mismo aerosol.

Uno no puede aventurarse a inculpar a cualquiera, eso lo dejamos para los que hacen periodismo de guerra que difunde el concepto de infectadura. En este portal hacemos periodismo basado en hechos. Y los hechos evidencia que no es un hecho espontáneo.

Los carteles y discursos sin sentidos en las marchas de Buenos Aires, evidencia algo. Como un sector que quería que todo estalle por la crisis económica que ya acarreamos pero que la pandemia incentivo pero a la vez hizo comprensible la situación.

Es como un discurso que está buscando excusas – lo más preocupante- para que haya más muertos. Los titulares de los principales medios tampoco ayudan.

Y no es casual. Susana Giménez hablando de argenzuela no es casual como no lo son sus invitados y la exención fiscal de la que disfrutó estos últimos años.

Tampoco es casual que en lugar de discutir la necesidad de reafirmar la soberanía económica, se remarque la palabra “default” a cada instante. Como en una incesante necesidad de quiebre, colapsó.

Mientras el mundo conocido entra en decadencia, no quieren que debatamos sobre economía, concentración de la riqueza, necesidad de ciencia, salud, viviendas y tecnología. En su lugar, ponen a un tal Soros, hablan del 5G y teorías conspirativas que citan como fuente “vídeos de YouTube”. Literalmente.

Y van mezclando todo, y se pelean entre ellos mismos. De manera incongruente. Cientos de troll llenan de comentario las noticias para darles lugar.

La infodemia, el mezclar todo,despertar la banalidad y darle lugar a los discursos de odio, no son meras casualidades en un mundo donde algunos presidentes sostienen y pronuncian barbaridades mientras sus poblaciones se mueren literalmente, donde vemos cuerpos apilados en las calles.

No, no son mera casualidad. Atrás hay personas orquestando “los piolines” de manera consciente y con intereses bien demarcados. El tema es de cubrir quiénes son.

Si la historia nos enseña algo, es que nada es casual sino causal. Y debemos encontrar pronto la causa porque detrás de estos discursos inconclusos y sin sentido hay una notoria necesidad de que todo explote. Y ya lo sabemos, cuando el titanic se hunde en los botes no nos van a subir a todos. Mucho menos si ya lo habían hundido a propósito.

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